27 jul. 2010

Estás maldito!



Y hoy te digo adiós, con el corazón dolorido, con las venas pidiendo sangre, con deseos de morir otra vez más.
Te dije que no me amaras, que no me regalaras dias de sol si luego vendrían noches de lluvia y tormentas.
Pero no escuchaste, no entendiste mis ruegos, sólo era un juego, un poco más que eso, un extraño y perverso juego, que tu sadismo alimentó cada día sometiéndome a tus maltratos para luego decir que nada era tu culpa.
Quiero que te marches ya!, no quiero escuchar tus explicaciones que durante todo este tiempo repetiste, no quiero saber qué fue lo que ocurrió porque nada de ello será verdad. Tu boca sólo sabe de besos mentirosos, de excusas sin sentido.
Si era tan sencillo, si no me querías. ¿Para qué prometiste lo que jamás ibas a cumplir, si te ibas a marchar, no era más fácil no comenzar nada?
No, es imposible, la maldad mora en tu cuerpo, en ese que ya no tiene corazón y si alguna vez estuvo allí en tu pecho sólo fue un músculo que jamás conoció sentimiento.
Te maldigo, cada paso, cada palabra de ahora en más estará maldita, no podrás amar porque tu amor está condenado a no sentir nada, serás un muerto en vida, y recordarás por siempre el dolor que hoy no sientes, pero sentirás.
Estás maldito!